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Artemisia annua

Artemisia annua: Un aliado contra la leishmaniosis canina

La leishmaniosis canina es una enfermedad ampliamente extendida: en España, afecta principalmente a la cuenca mediterránea; pero debido a su constante expansión, las zonas endémicas son cada vez mayores. La necesidad de controlarla hace que constantemente surjan nuevos tratamientos y protocolos terapéuticos. En ese sentido, la existencia de remedios naturales con probada efectividad terapéutica y carentes de efectos secundarios abre una puerta valiosísima en el control y tratamiento de la enfermedad.

Artemisia annua posee artemisinina, una lactona sesquiterpénica que actúa induciendo estrés oxidativo en las células del parásito, inhibiendo su crecimiento e induciendo su apoptosis. Los flavonoides de A. annua se han relacionado con actividades inmunomoduladoras beneficiosas en sujetos afectados por enfermedades parasitarias y crónicas.

Las infecciones por protozoos son un problema de salud en todo el mundo, y la leishmania es una de las seis enfermedades infecciosas principales. Ejemplo de ello es que la leishmaniosis canina en España, que afecta principalmente a la cuenca mediterránea, pero que está en constante expansión en otras zonas. Es considerada actualmente una enfermedad endémica.

La Leishmaniosis canina es una enfermedad causada por la multiplicación del protozoo flagelado de la especie Leishmania infantum en el sistema fagocitario mononuclear de los animales. Los principales vectores implicados en la transmisión de la enfermedad son Phlebotomus perniciosus y Phlebotomus ariasi (En España). Las dos formas en que se presenta la enfermedad son: leishmaniosis cutánea, con lesiones en piel, y leishmaniosis visceral, que es la presentación más grave ya que puede afectar a órganos como: hígado, bazo, riñón y médula ósea.

La progresión de la leishmaniosis viene determinada por la deficiente respuesta inmune de las células, por lo que estimular dicha respuesta celular es fundamental en el control de la enfermedad. La Artemisia annua ha demostrado actividad inmunopotenciadora junto con un efecto leishmanicida.

Tanto la artemisinina como las fracciones n-hexánicas de hoja y semilla de Artemisia han mostrado una significativa actividad inhibidora de los promastigotes de Leishmania donovani, (IG50 de14,4 y 14,6 µg/mL respectivamente), y una IC50 frente a amastigotes intracelulares de 6,6 y 5,05 µg/mL respectivamente (1-9).

 

FIGURA 2. Ciclo vital de la Leishmania. Autora de la ilustración: ladyofhats (licencia CC)

El tratamiento actual para esta enfermedad es largo, costoso y no evita que los animales tratados sufran recidivas en algún momento. Estos motivos hacen muy interesante buscar productos naturales, como las plantas medicinales, que contribuyan a mantener un mejor control de la enfermedad.

En este estudio, se pretende mostrar un tratamiento complementario que puede llegar a convertirse en una herramienta de gran ayuda por su fácil aplicación, por la buena aceptación en el paciente y por la falta de efectos secundarios, exceptuando a hembras gestantes durante el primer tercio de gestación.

Dicho tratamiento se basa en el uso de la Artemisia annua, llamada popularmente ajenjo dulce o ajenjo chino, una planta perteneciente a la familia de las Asteráceas. La efectividad farmacológica de la artemisinina, compuesto obtenido de sus partes aéreas, ha sido demostrada en pacientes humanos frente a la malaria. Además, su aceite esencial tiene actividad antimicrobiana y antiinflamatoria.

La autora no ha encontrado bibliografía específica sobre el empleo de la artemisa en el tratamiento de la leishmaniosis canina, aunque existen investigaciones con ratones y en humanos (1).

Objetivo del estudio

Pretendemos verificar el efecto positivo de la aplicación de la Artemisia annua en el tratamiento de la leishmaniosis canina, acelerando la recuperación clínica y la mejora de los parámetros analíticos en los animales con infección activa en diferentes estadios de la enfermedad. Por tanto, nos centraremos en los animales diagnosticados y que reciben este tratamiento, habiendo descartado otras patologías.

Método de estudio

En este trabajo se presentan cuatro casos clínicos de leishmaniasis en perros que han sido tratados con preparados a base de Artemisia annua. En ellos, se han administrado dichos preparados como tratamiento complementario o único en animales con diferentes estadios de la enfermedad. En todos se siguió el mismo protocolo de administración de artemisa. En algunos casos se administraron otros tratamientos convencionales, pero en ningún caso fármacos leishmanicidas habituales en el tratamiento de la enfermedad.

El protocolo habitual para un animal que se presenta con indicios de padecer leishmaniosis, se basa en un análisis completo que incluye hemograma, bioquímica general y proteinograma. El diagnóstico se verifica mediante serología IFI, ELISA o ambos. Se les administra 1 g / 10 kg de tintura madre o de polvo de hoja seca dos veces al día, fuera del horario de comidas en tandas de 9 días seguidas de intervalos de descanso de 7. Este proceso se repite de manera ininterrumpida.

Una vez comenzado el protocolo terapéutico se hizo el seguimiento del animal al mes y a los tres meses (TABLA 1). Para ello, se realizó analítica completa y proteinograma. En determinados casos se ha llevado a cabo una punción ecoguiada de bazo para realizar PCR cuantitativa.

Casos Clínicos

Caso 1

Lucas es un mestizo, macho no castrado, de 3,9 kilos y una edad de 7 años. Llega a la clínica con una lesión en la lengua compatible con chancro de leishmania. Su dueño nos comenta que apreció la lesión hace un mes. Además, la exploración realizada reveló alopecia orbicular bilateral y carencia de brillo en el pelo, junto con seborrea e hipertrofia de los ganglios poplíteos. Pese a todo, podemos decir que su estado general es bueno.

Las pruebas de laboratorio que se aplicaron para la detección de alteraciones clínico-patológicas confirmaron la existencia de leishmania.
Comenzamos con domperidona (0,5 mg/kg/24h durante 28 días) y artemisa (1gr/10kg cada 12 h, según el protocolo descrito anteriormente). A los 15 días, el dueño refiere que encuentra a su mascota mejor, su piel y pelo han mejorado. No fue posible hacer control mensual del tratamiento, por lo que se pautó hacerlo a los tres meses.

La mejoría clínica de Lucas tras el tratamiento es evidente y, en cuanto a los resultados analíticos, es importante comentar que en la primera extracción no fue posible determinar algunos parámetros, ya que la muestra presentaba hemólisis; por tanto no hay referencia para contrastar con los resultados obtenidos a los tres meses una vez iniciado el tratamiento.

La medición de GPT( Alanina aminotransferasa) fue de 168 UI/L, valor muy por encima de los valores de referencia, por lo que se analizó nuevamente pasado un mes y sin interrumpir el tratamiento pautado. En este momento el valor fue de 89.6UI/L. De forma que podemos concluir que la Artemisia annua no sólo no es hepatotóxica, sino que hay evidencia clara de una mejoría analítica.

Caso 2

Greta es una hembra de raza Borzoi, castrada, y 27 kg de peso. Fue diagnosticada de leishmania tres años antes y se le aplicaron diferentes tratamientos (allopurinol y mitelfosina; autovacuna, repetida en dos ocasiones, metilglucamina antimoniato), con respuesta analítica satisfactoria y mejoría clínica que en realidad no era duradera pues el paciente recaía continuamente, hecho que llevaba a modificar los tratamientos.

En diciembre de 2015 se introdujo en el protocolo artemisa y actualmente no ha habido recaídas.
Por su parte, los controles analíticos siguieron el protocolo básico, incluyendo hemograma, bioquímica general, proteinograma y PCR por aspirado ecoguiado en bazo.

Dado que fue un tratamiento prolongado a lo largo de tres años y los resultados son variables en función al tratamiento administrado, la autora no considera necesario presentarlos aquí. No obstante, sí que hay unos resultados que merecen ser subrayados. Concretamente, los relativos a la PCR por aspiración en bazo:
Biología molecular hecha en Febrero 2015: 52.954* parásitos/mL punción
Biología molecular hecha en Febrero de 2016, tras tomar artemisa durante tres meses: 12 parásitos/mL punción.

En diciembre de 2015, se mantenía con allopurinol pero se produjo un empeoramiento clínico y se optó por introducir artemisa, en este caso como monoterapia. La respuesta fue muy buena y dos meses después el estado general es muy favorable.
Al tratarse de un animal con tratamientos anteriores frente a leishmania, incluyendo leishmanicidas, y con constantes recaídas, podemos concluir que la artemisa, como monoterapia ha resultado muy favorable, con resultados clínicos y analíticos satisfactorios.

Caso 3

Taco es un Teckel de 4 años de edad. Se presenta en consulta con lesiones papulocostrosas en el puente nasal y pioderma bacteriana superficial. Debido a la alta incidencia de leishmania en la zona, y teniendo en cuenta que el patrón de lesiones es sugerente de la misma, se decide realizar analítica completa incluyendo prueba para confirmar la existencia de la misma.
Artemisia annua como monoterapia a dosis 1g/10kg, según el protocolo descrito.
Tras un mes de tratamiento hay evidente mejoría clínica y analítica. No ha habido recaídas hasta el momento.

Caso 4

Abu es un macho, mestizo de 4 años. Presenta lesiones alopécicas que evidencian la existencia de sarna demodécica. Debido a que esta patología es habitual en animales con estado inmunitario comprometido, se decide hacer exploración general comprobando un aumento considerable de los ganglios poplíteos. El aumento de ganglios poplíteos es muy habitual en la leishmaniosis canina, por lo que se procedió a realizar analítica completa incluyendo determinación de leishmania con resultado positivo.
En este caso se ha usado artemisa como monoterapia para la leishmania combinado con tratamiento para sarna demodécica.
Tras varios meses de tratamiento la evolución de Abu fue muy buena tanto clínica como analíticamente.

Conclusiones

La autora considera que estos datos demuestran que el tratamiento alternativo con Artemisa es muy beneficioso, pues los animales han mostrado mejorías significativas en las distintas evaluaciones clínicas, así como en las correspondientes pruebas de laboratorio. Igualmente, los propietarios han referido la buena recuperación en casa de sus mascotas, así como la facilidad de aplicación del tratamiento. Por otro lado, dicho tratamiento puede llegar a prolongarse durante años en alguno de los casos descritos, ya que en ninguno de ellos se observan alteraciones analíticas ni recaídas.

En uno de los casos puede comprobarse que el mismo animal habiendo sido tratado con diferentes fármacos leishmanicidas, presentaba recaídas constantes, y tras administrar artemisa hay una notable mejoría clínica y analítica que se mantiene hasta el momento.
A pesar de los pocos casos expuestos, son evidentes los resultados en cada uno de ellos, por lo que considero que la aplicación de la artemisa en el tratamiento de la leishmaniosis canina resulta muy positiva para la recuperación del animal. Ello no es obstáculo, sino antes al contrario, aliciente necesario para concienciarnos de la importancia de profundizar en el estudio de los componentes activos de esta planta y sus efectos positivos en el tratamiento de la leishmaniosis canina.

 

  • Dra. Rosa Tejada Rascón – Centro Veterinario Perros y Gatos, Ciudad Real (España)/li>
  • Dirección de contacto: Rosa Tejada Rascón. C/ Toledo, 71 13003 Ciudad Real./li>
  • cvperrosygatos@gmail.com

Trabajo original publicado en la Revista de la Sociedad Española de Fitoterapia (SEFit) – Sitio Web: www.sefit.es/
Plataforma: www.fitoterapia.net/index.html

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